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En Sevilla, en la Galería Concha Pedrosa, hemos podido ver estos días la exposición de la obra reciente de Jesús Tejedor. En esta ocasión el artista trabaja sobre grandes dimensiones. En ellos aplica collages, tintas y barnices, aprovechando los materiales de su taller de grabado y reciclando también grabados suyos y de otros artistas, que fusionan con éxito en su obra.
Llama la atención la monumentalidad de algunos de los trabajos, que llegan a medir hasta 3,05 x 1,56 m. Aunque aparecen algunas figuras en actitud hierática, toda la obra es impactante al tiempo que sutil y llena de lirismo gracias, entre otros elementos, al juego con elementos que representan la vitalidad de la madre tierra: ramas, raíces, sexos femeninos que se bifurcan en verticalidad. Sin embargo, la presencia de la naturaleza también se nos ofrece a través de impresiones digitales de azulejos sevillanos, cuya geometría simboliza la Naturaleza. Estos azulejos son uno de los pocos toques de color que ha querido aplicar el artista, estando la mayor parte de la obra realizada en colores terrosos y negros contrastados con el blanco del papel. El carácter gráfico que tienen estos dibujos monumentales le da a la obra, salvando las distancias, cierto aspecto de estampa japonesa.
En la parte alta de la galería a la que accedemos por unos escalones al fondo, tras una columna, el artista ha montado un "bosque" de dibujos alargados y estrechos que llegan del techo al suelo, colgados de manera arbitraria, como crecen los árboles de forma natural. Se pueden ver por delante y por detrás, invitando al espectador a introducirse en el bosque y observar muy de cerca estos tótems de papel donde conviven figuras humanas con plantas y raíces. [Continuar ]
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